Agosto 28, 2008
Chicago (EEUU), 28 ago (EFE).- La súbita muerte de un indocumentado mexicano en un hospital de Chicago, donde estuvo poco más de un mes en estado de coma, ha provocado sospechas entre sus familiares que han pedido una segunda autopsia.
Francisco Pantaleón, de 30 años, murió este martes en el Centro Médico de la Universidad de Illinois en Chicago, donde fue internado después de haber sufrido un derrame cerebral el 17 de julio pasado.
Su caso suscitó polémica la semana pasada, cuando el hospital intentó repatriarlo a México sin la autorización de los familiares, por considerar que el paciente necesitaba cuidados de largo plazo en un centro especializado.
El hospital estaba dispuesto a pagar los 30.000 dólares para el traslado del paciente a Acapulco, pero familiares del enfermo se opusieron y lograron dejar en suspenso la medida.
El caso motivó la intervención del Consulado General de México en Chicago y organizaciones latinas, que se movilizaron para evitar la repatriación, que algunos activistas calificaron de "intento de deportación".
Sin embargo, el mexicano murió este martes en circunstancias que no parecen claras para su esposa María y su hermana Socorro.
El fallecimiento se produjo cuando el enfermo estaba solo en su habitación y la noticia fue comunicada telefónicamente a la esposa y hermana.
"Queremos saber por qué los médicos no nos llamaron antes para avisar que mi hermano estaba muriéndose", dijo Socorro Pantaleón al Chicago Tribune.
William Chamberlin, jefe medico del hospital, no quiso dar detalles pero dijo que Pantaleón tuvo un agravamiento en su condición y murió.
"La familia estaba al tanto de la gravedad, porque siempre fuimos muy abiertos con ella sobre el pronóstico", agregó.
La esposa, María Pantaleón, reclamó una segunda autopsia, que será realizada por la oficina del forense.
"No estoy acusando al hospital de nada, por lo menos hasta que tengamos el segundo informe", declaró al Tribune.
Napoleón era oriundo de Chipancingo (Guerrero) y vivió indocumentado durante 20 años en Chicago.
Al momento de su hospitalización trabajaba como lavador de coches, estaba casado y tenía dos hijos pequeños.
Francisco Pantaleón, de 30 años, murió este martes en el Centro Médico de la Universidad de Illinois en Chicago, donde fue internado después de haber sufrido un derrame cerebral el 17 de julio pasado.
Su caso suscitó polémica la semana pasada, cuando el hospital intentó repatriarlo a México sin la autorización de los familiares, por considerar que el paciente necesitaba cuidados de largo plazo en un centro especializado.
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El hospital estaba dispuesto a pagar los 30.000 dólares para el traslado del paciente a Acapulco, pero familiares del enfermo se opusieron y lograron dejar en suspenso la medida.
El caso motivó la intervención del Consulado General de México en Chicago y organizaciones latinas, que se movilizaron para evitar la repatriación, que algunos activistas calificaron de "intento de deportación".
Sin embargo, el mexicano murió este martes en circunstancias que no parecen claras para su esposa María y su hermana Socorro.
El fallecimiento se produjo cuando el enfermo estaba solo en su habitación y la noticia fue comunicada telefónicamente a la esposa y hermana.
"Queremos saber por qué los médicos no nos llamaron antes para avisar que mi hermano estaba muriéndose", dijo Socorro Pantaleón al Chicago Tribune.
William Chamberlin, jefe medico del hospital, no quiso dar detalles pero dijo que Pantaleón tuvo un agravamiento en su condición y murió.
"La familia estaba al tanto de la gravedad, porque siempre fuimos muy abiertos con ella sobre el pronóstico", agregó.
La esposa, María Pantaleón, reclamó una segunda autopsia, que será realizada por la oficina del forense.
"No estoy acusando al hospital de nada, por lo menos hasta que tengamos el segundo informe", declaró al Tribune.
Napoleón era oriundo de Chipancingo (Guerrero) y vivió indocumentado durante 20 años en Chicago.
Al momento de su hospitalización trabajaba como lavador de coches, estaba casado y tenía dos hijos pequeños.